04 junio 2008

Cristina Non stop

Los técnicos de la empresa Aerolíneas Argentinas debieron cambiar la configuración de la sección de primera clase para responder a un nuevo capricho de la Presidente, para realizar el viaje a Roma. El aparato, que estaba afectado a las frecuencias con destino a la Unión Europea, debieron desprogramarlo de la rutina del pasaje terrenal y adaptarle las comodidades a la medida de funcionaria citada. -Aunque nadie se lo crea es una empleada del pueblo-. El esfuerzo de los operadores logísticos de la empresa no alcanzó para excentricidades, sólo entró un sofá cama, un privado separado por cortinas, único límite del resto de los pasajeros políticos. La Secretaría General de la Presidencia pagó cerca de 400 mil dólares por la ida y vuelta, la cifra exacta se guarda bajo secreto de logia, y podría ser aún mayor si Aerolíneas Argentinas decide cargar el lucro cesante. De hecho, Aerolíneas tiene sólo dos Airbus A340-300 que usa para vuelos transoceánicos y en cada uno transporta 32 pasajeros en primera y 248 en turista. El avión presidencial Tango-01 se encuentra en estado operativo y sin problemas, pero la decisión de utilizar el Airbus 340 de Aerolíneas responde al supuesto ahorro de tiempo. El Tango-01 no tiene autonomía para cubrir el tramo directo a Italia y debe realizar una escala de una hora en Canarias para reabastecimiento de combustible, lapso que la niña K no estuvo dispuesta a conceder. Por otro lado se sabe que el T-01 no le gusta.