"Hola amigos…" una frase que durante 33 años marcó el inicio del programa televisivo Volando por TV. En los primeros años del ciclo, decidí escribir un comentario sobre cada una de las emisiones, para compartirlo con quienes en esa época no accedían al cable.Al poco tiempo, mi newsletter llegó a sus manos y se preocupó por contactarme y agradecerme. Ese gesto, simple y enorme a la vez, hablaba de su forma de ser.En un tiempo en el que el videocable empezaba a abrir caminos para nuevos estilos de difusión, Héctor fue un verdadero precursor. Hubo otros programas, algunos contemporáneos y otros que vinieron después, con mayor o menor éxito. Pero la distinción que él supo construir no fue solo la permanencia en el tiempo, sino algo mucho más valioso: la cercanía.Esa cercanía que, al entrar en cada casa, contagiaba la pasión por volar, con una conducción simple, pausada y genuina.Cuesta encontrar palabras. Héctor deja un espacio, no solo en la pantalla, sino en quienes tuvimos la suerte de conocerlo y quererlo. Gracias, Héctor, por tanto. Por tu cercanía, por tu pasión y por acercarnos semana a semana un poco más al cielo.
