La década de 1970 estuvo marcada por una creciente inestabilidad política y una escalada de violencia que trascendió las fronteras de numerosos países. En ese contexto, la aviación comercial no permaneció al margen. Los secuestros de aeronaves, los atentados y otros actos de interferencia ilícita se convirtieron en una preocupante realidad que obligó a replantear los sistemas de seguridad aeroportuaria y los procedimientos de las compañías aéreas.
Durante aquellos años, los aviones dejaron de ser únicamente un medio de transporte para convertirse, en ocasiones, en objetivos o instrumentos de acciones delictivas. El episodio que se relata a continuación constituye un claro reflejo de aquella época.
La empresa Lan Chile contaba en su flota con tres Boeing 727-100 y se encontraba próximo a sumar un aparato adicional. Estos aviones eran utilizados intensamente en el organigrama de sus rutas. El primero de ellos se habían sumado a partir del 06Abr67, y podían transportar hasta 116 pasajeros en clase única.
El día 25May72, el Boeing 727 CC-CAG de Lan Chile sufrió la explosión de un artefacto de fabricación casera mientras cumplía el vuelo internacional LA154 entre Santiago de Chile y Nueva York, con escalas en Arica, Guayaquil, Cali, Panamá, Miami y destino final Nueva York. La detonación se produjo cuando la aeronave cubría el tramo entre Panamá-Tocumen y Miami, aproximadamente una hora y dieciocho minutos después del despegue de la capital panameña, mientras volaba a 31.000 pies de altitud.
A bordo viajaban 50 personas, distribuidas en 40 pasajeros y 10 tripulantes. La tripulación estaba integrada por los comandantes Carlos Riderelli y Leandro Parra; el copiloto Romny Valcarce; el ingeniero de vuelo José Mora; el tripulante de mantenimiento Iván Riquelme; las auxiliares Gislaine Pagueguy y Margarita Ide; los sobrecargos Alfonso Porras y Federico Mollenhauer; y el inspector Enrique Kahn. El propio comandante Carlos Riderelli narró para la prensa los dramáticos momentos:
"Salimos de Panamá a las 11.30 horas (horario de Greenwich) con destino a Miami. El pasaje era de 40 personas y 10 tripulantes. Volábamos a 31.000 pies de altura, aproximadamente 9.400 metros, y a una velocidad de 480 nudos, unos 900 kilómetros por hora. Cuando eran las 12.48 horas y conversábamos tranquilamente con el capitán Leandro Parra y el ingeniero de vuelo Iván Riquelme, sentimos una violenta explosión que casi desprendió la puerta de nuestra cabina".
La explosión se originó en el sector de servicio del aseo trasero, próximo al depósito de agua helada, provocando una rápida despresurización de la cabina. De inmediato se desplegaron las máscaras de oxígeno para los pasajeros, mientras los sobrecargos Alfonso Porras y Federico Mollenhauer, junto con las auxiliares Gislaine Pagueguy y Margarita Ide, asistieron con rapidez a los ocupantes de la aeronave.
En la cabina de mando, las alarmas luminosas y sonoras indicaban la gravedad de la situación. Tras advertir la pérdida de presurización, la tripulación inició un descenso de emergencia que permitió nivelar el Boeing 727 a 10.000 pies en menos de dos minutos, altura a la cual ya no era necesario el uso de oxígeno suplementario.
Simultáneamente se emitió la señal internacional de socorro «Mayday», que fue recibida por los servicios de tránsito aéreo de Miami y Kingston. Desde Jamaica se recomendó dirigirse al aeropuerto de Montego Bay, al constituir la alternativa más cercana. La tripulación aceptó la sugerencia y, apenas 25 minutos después de la explosión, la aeronave aterrizó sin inconvenientes a las 13.13 horas GMT (08.13 hora local), en medio de una gran expectativa por parte de los servicios de emergencia.
Una vez en tierra, se comprobó que la explosión se había producido en un pequeño compartimiento destinado al almacenamiento de papel higiénico, contiguo al baño trasero izquierdo. La detonación abrió un orificio de aproximadamente 20 centímetros de diámetro, destruyó completamente las instalaciones del sanitario, dañó la puerta del baño opuesto y provocó la rotura de uno de los depósitos de agua, cuyo contenido inundó parcialmente el pasillo de la cabina.
A pesar de la violencia del estallido y de la rápida despresurización, ninguno de los ocupantes sufrió lesiones. El comandante Riderelli destacó posteriormente el profesionalismo demostrado por toda la tripulación, señalando que cada uno de sus integrantes actuó con serenidad y eficacia durante la emergencia.
Curiosamente, no era la primera vez que Carlos Riderelli enfrentaba una situación crítica en Jamaica. Años antes había debido efectuar un aterrizaje de emergencia en ese mismo país mientras comandaba un Douglas DC-4 de la empresa CINTA, experiencia que seguramente contribuyó a afrontar con calma el grave incidente del Boeing 727.
Al día siguiente del siniestro, el 26May72, la Oficina de Relaciones Públicas de Lan Chile confirmó oficialmente que la despresurización había sido provocada por un acto de sabotaje. La explosión ocurrió cuando restaba aproximadamente una hora de vuelo para arribar a Miami.
Ese mismo día trascendió que, horas antes del atentado, la compañía había recibido una llamada telefónica advirtiendo sobre la colocación de una bomba en un vuelo nacional con salida desde el aeropuerto de Los Cerrillos. Tras una exhaustiva inspección, la amenaza fue descartada por carecer de fundamento. Sin embargo, el atentado terminó materializándose en un vuelo completamente distinto: el servicio internacional con destino final a Nueva York.
Con el propósito de investigar lo sucedido y evaluar los daños, la Dirección de Aeronáutica dispuso el traslado a Jamaica del ingeniero Luis Massa, de Lan Chile; del ingeniero aeronáutico Jaime Cáceres H.; y de los comandantes especialistas en investigación de accidentes Julio Matthei y Alejandro Fornés.
Mientras tanto, técnicos de Lan Chile fueron enviados especialmente a Montego Bay para reparar la aeronave. Gracias a esos trabajos, el 30May72 el Boeing 727 CC-CAG pudo emprender el vuelo de regreso a Santiago de Chile.
Lejos de quedar fuera de servicio, el Boeing 727 CC-CAG fue completamente reparado y continuó desarrollando una extensa carrera operacional. Tras su actuación con LanChile, prestó servicios en Ladeco y más tarde en la compañía sudafricana Nationwide, completando más de treinta y tres años de actividad antes de su retiro definitivo.
| Detalle de la aeronave |
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| * cn. 19811/520 Boeing 727-116 - FF. 12Ene68 - CC-CAG Lan Chile 06Feb68 "721"; Ladeco 21Ago79 - desactivado Dic95; HH-PRI Hanair ntu. ZS-NYX Nationwide Airlines 05Jun96. Aerotrans Limited - Convertido a carguero en Dic96, almacenado en Lanseria 2001, posteriormente desmantelado 2007. |























