En el extremo este de Nueva York, donde cada día despegan y aterrizan cientos de aeronaves procedentes de todos los rincones del mundo, sobrevive un edificio que parece desafiar el paso del tiempo. Se trata de la antigua terminal de Trans World Airlines (TWA) del aeropuerto John F. Kennedy, una obra que desde su inauguración en 1962 se convirtió en uno de los máximos exponentes de la arquitectura aeroportuaria del siglo XX. Gracias a la gentileza de José Chejanovich, quien recientemente visitó el lugar, podemos ilustrar esta publicación con una magnífica colección de fotografías que permite apreciar tanto la singular arquitectura de la terminal como los numerosos atractivos que hoy ofrece al visitante.
Concebida por el arquitecto finlandés-estadounidense Eero Saarinen, la terminal nació en pleno auge de la denominada "Era del Jet", cuando el transporte aéreo simbolizaba el progreso, la velocidad y el optimismo de una sociedad convencida de que el futuro había llegado. La terminal no sólo debía atender pasajeros: debía transmitir la sensación de que volar con TWA era formar parte del futuro.
Su gestación coincidió con los años en que Trans World Airlines (TWA) estuvo bajo la conducción del excéntrico empresario Howard Hughes, cuya visión contribuyó decisivamente a consolidar la imagen de la compañía como uno de los grandes referentes de la aviación comercial. Aunque Hughes ya había perdido el control de TWA cuando el edificio fue inaugurado en 1962, su influencia resultó determinante en la identidad que la empresa buscó plasmar en esta obra emblemática. Saarinen tradujo ese espíritu de modernidad y optimismo en una estructura de hormigón de líneas curvas y orgánicas, cuya silueta evoca el vuelo de un ave con las alas desplegadas, desafiando una época dominada por edificios funcionales y rectilíneos. La terminal de TWA rompió todos los esquemas, convirtiéndose en un auténtico manifiesto arquitectónico, y una de las obras maestras de la arquitectura moderna estadounidense.
Por décadas fue la puerta de entrada y salida de millones de pasajeros que viajaban a bordo de los legendarios aviones de Trans World Airlines. Sin embargo, el constante crecimiento del tráfico aéreo y las nuevas exigencias operativas terminaron por dejar obsoleto un edificio concebido para una realidad muy diferente. El cese de actividades de TWA y la posterior desaparición de la compañía determinaron que la terminal quedara en desuso. Afortunadamente, en lugar de ser demolido, el edificio fue preservado y transformado en el actual TWA Hotel.
Uno de los principales atractivos del complejo es el Lockheed L-1649A Starliner, restaurado con sumo cuidado e instalado frente a la terminal. El interior del avión fue transformado en un exclusivo bar conocido como "Connie Cocktail Lounge", aunque popularmente suele denominarse simplemente "Connie". La posibilidad de recorrer su interior, mientras de fondo continúan las operaciones de uno de los aeropuertos más importantes del mundo, convierte la visita en una experiencia difícil de igualar para cualquier spotter.
El registro N8083H corresponde a la aeronave que durante gran parte de su vida desarrolló actividades como carguero. Sin embargo, el ejemplar que hoy se exhibe en el TWA Hotel con la identidad N7316C "Star of America", es decir, la matrícula y apariencia que tenía cuando prestaba servicios para TWA. En otras palabras, no se trata exactamente del mismo avión preservado tal como quedó en 1958, sino de una restauración histórica destinada a reproducir fielmente al "Star of America".
El acceso al TWA Hotel es libre para el público en sus espacios principales, por lo que no es necesario estar alojado para recorrer la terminal histórica, admirar sus salones, fotografiar su arquitectura o disfrutar de la ambientación cuidadosamente recreada.
Desde el centro de Manhattan puede llegarse fácilmente utilizando el Long Island Rail Road hasta Jamaica Station y, desde allí, el AirTrain JFK hasta la Terminal 5, donde el edificio se encuentra conectado mediante un pasillo cubierto.
Más allá de su indiscutible valor arquitectónico, la recuperación de la antigua terminal de TWA constituye un ejemplo de cómo es posible preservar el patrimonio aeronáutico sin convertirlo en una pieza estática de museo. El edificio continúa vivo, integrado al funcionamiento cotidiano del aeropuerto y abierto a miles de visitantes que, muchas veces sin proponérselo, terminan descubriendo una de las obras más emblemáticas de la historia de la aviación comercial.
En tiempos en los que numerosos edificios históricos desaparecen para dar paso a nuevas construcciones, la antigua terminal de TWA demuestra que conservar también puede ser una forma de innovar. Se trata de un lugar donde conviven la elegancia de la aviación clásica, el diseño de vanguardia de los años sesenta y la actividad incesante del JFK actual, recordándonos que algunos sueños futuristas, lejos de quedar en el pasado, simplemente encontraron una nueva manera de seguir volando.
El avión:Construido en 1958 para la compañía italiana LAI Linee Aeree Italiane, el presente Starliner no llegó a ser entregado al operador italiano, siendo finalmente incorporado por Trans World Airlines (TWA). Sin embargo, la irrupción de los aviones de reacción determinó que muchos grandes cuatrimotores de hélice quedaran rápidamente obsoletos para el transporte de pasajeros. Como consecuencia, en 1961 TWA lo convirtió en carguero y, poco después, pasó a prestar servicios para Alaska Airlines, iniciando una extensa carrera en el transporte de carga que continuó durante las décadas siguientes con distintos operadores estadounidenses. Entre ellos se destacó Red Dodge Aviation, que lo modificó para transportar combustible hacia las zonas del norte de Alaska.Con el paso de los años terminó almacenado sucesivamente en Anchorage y Kenai. En 1979 el avión yacía abandonado y fue vendido en una subasta por la irrisoria suma de apenas 150 dólares. Restaurado para volver a volar, cambió nuevamente de propietario y fue utilizado para el transporte de carga ilícita, aprovechando su enorme autonomía y su elevada capacidad de carga. Tras una serie de incidentes, el Starliner quedó finalmente abandonado en San Pedro Sula, Honduras.
En 1986, Maurice Roundy, un entusiasta de los Lockheed Constellation, resolvió los problemas legales que afectaban a la aeronave y la adquirió, trasladándola en vuelo hasta el aeropuerto Auburn-Lewiston, en el estado de Maine, donde permaneció almacenada durante más de dos décadas. A finales de 2007, Lufthansa adquirió este ejemplar junto con otros dos Constellation pertenecientes a Roundy, aunque posteriormente la empresa MCR Development compró el avión para incorporarlo al futuro TWA Hotel del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. Antes de su traslado fue sometido a una profunda restauración cosmética en Maine, recuperando el aspecto que lucía cuando prestaba servicios para TWA en 1958.Como parte de la promoción previa a la inauguración del hotel, el 22Mar2019 se organizó un despliegue sin precedentes para trasladar el fuselaje de 35 metros de longitud a través de distintos puntos del corazón financiero y turístico de Nueva York. La compleja operación, escoltada por la policía, permitió que el enorme remolque recorriera la Sexta Avenida hasta instalarse durante los días 23 y 24Mar2019 en Times Square, entre Broadway y la calle 45, ante la mirada de miles de peatones y turistas. La elección del lugar no fue casual, ya que en esa misma esquina TWA exhibió durante la década de 1950 su emblemático cartel publicitario de ocho pisos de altura. Finalizada la exhibición, el fuselaje emprendió durante la madrugada su último viaje hasta el aeropuerto JFK, donde fue instalado en su emplazamiento definitivo.Luciendo nuevamente la identidad del histórico N7316C "Star of America", el 15May2019 fueron inaugurados oficialmente el TWA Hotel y el "Connie Cocktail Lounge", instalado en el interior del avión. Desde entonces, el Starliner permanece exhibido frente a la antigua terminal de TWA, convertido en uno de los principales atractivos para los aficionados a la aviación y en un símbolo de la preservación del patrimonio aeronáutico estadounidense.
Quien visite el TWA Hotel no sólo recorrerá una de las obras maestras de Eero Saarinen o contemplará uno de los últimos Lockheed L-1649A Starliner conservados en el mundo. También experimentará, aunque sea por unos instantes, aquella época en la que viajar en avión era mucho más que trasladarse de un lugar a otro: era vivir el futuro.
| Detalle de la aeronave |
|---|
| * cn. 1038 Lockheed L-1649A Starliner - LAI Linee Aeree Italiane ntu. N8083H TWA Trans World Airlines 04Apr58 "Star of America" Fln.326, -convertido en Feb61. Alaska Airlines Abr62 li. TWA, adquirido en Dic62. Desprogramado en May67, Red Dodge Aviation Dic68, -op. Prudhoe Oil Distributing Co.- Desprogramado Jun72 en Anchorage, Onyx Aviation Nov75, Airborne Enterprises May80, -Dañado en una pista de aterrizaje remota en Colombia en Ago83 reparado y volado a San Pedro Sula Honduras. Almancenado-. Maurice Roundy/Maine Coast Airways 23May86, almacenado en Auburn-Lewiston airport, Maine. Lufthansa Berlin-Stiftung Dic2007 -partes de sus piezas fueron utilizadas para la restauración del N7316C cn. 1018-, Wells Fargo Bank Northwest 24Abr2008 -Restaurado y expuesto en el Hotel JFK TWA con los colores de Trans World Airlines-. |


