Mientras la Guerra del Atlántico Sur avanzaba hacia sus días más tensos, el océano se había convertido en un enorme tablero de vigilancia y sospecha. La Task Force británica navegaba con rumbo sur y mantenía un estricto control aéreo sobre cualquier aeronave que se aproximara a su zona de operaciones. Cada eco en el radar podía representar una amenaza.
Son conocidos los episodios protagonizados por los Boeing 707 de la Fuerza Aérea Argentina, utilizados en misiones de exploración y seguimiento de la flota británica. Más de una vez aquellos aviones fueron interceptados —e incluso atacados— por cazas Sea Harrier de la Royal Navy. Pero existió un episodio mucho menos difundido. Un incidente que involucró a un avión comercial brasileño en pleno Atlántico Sur.
En la tarde del 23Abr82, el vuelo RG791 de VARIG cruzaba la inmensidad oceánica rumbo a Río de Janeiro. El DC-10-30, matrícula PP-VMD, había partido desde Durban, Sudáfrica, y continuaba su larga travesía hacia Brasil con 209 pasajeros a bordo. Siendo las 19:32 GMT, volaba a 35.000 pies y se encontraba a casi 1.940 kilómetros de la costa brasileña, cuando sin previo aviso ni comunicación radial, un caza británico Sea Harrier irrumpió junto al avión comercial.
El incidente fue informado posteriormente por la agencia AFP desde Río de Janeiro, basándose en datos difundidos por Airpress y confirmados por la misma empresa aérea ante el Ministerio de Aeronáutica de Brasil. La interceptación ocurrió en la posición 28°35’ sur y 25°34’ oeste, en una región donde la tensión militar dominaba el cielo y el mar.
Entre los pasajeros viajaba el dirigente político brasileño Leonel Brizola, quien más tarde relató la escena a la prensa. Según su testimonio, el caza británico persiguió al DC-10 durante aproximadamente dos minutos. Describió la aeronave militar como un avión “fuertemente armado y con tanque suplementario de combustible”, que llegó a aproximarse a unos 50 metros del fuselaje del avión civil. Desde las ventanillas podían distinguirse claramente sus formas grises bajo la luz del atardecer atlántico.
El Sea Harrier se mantuvo paralelo al DC-10 el tiempo suficiente para identificarlo visualmente. Luego, tras constatar que se trataba de una aeronave civil brasileña, realizó un brusco giro de 180 grados y desapareció en la inmencidad del océano.
A lo largo de este tiempo, no se regristró ningún tipo de comunicación entre ambos aviones. El comandante del vuelo, Manoel Roberto Guimarães Mendes, mantuvo el rumbo de su ruta hacia Río de Janeiro mientras el incidente comenzaba a circular discretamente entre organismos aeronáuticos y agencias de noticias. Aunque claro está, quedó eclipsado por las acciones militares más conocidas del conflicto. No Obstante, este episodio refleja el clima de extrema tensión que dominaba el Atlántico Sur en 1982. En aquellos días, cualquier aeronave que apareciera sobre el océano podía transformarse, por unos minutos, en un objetivo bajo sospecha.
A lo largo de este tiempo, no se regristró ningún tipo de comunicación entre ambos aviones. El comandante del vuelo, Manoel Roberto Guimarães Mendes, mantuvo el rumbo de su ruta hacia Río de Janeiro mientras el incidente comenzaba a circular discretamente entre organismos aeronáuticos y agencias de noticias. Aunque claro está, quedó eclipsado por las acciones militares más conocidas del conflicto. No Obstante, este episodio refleja el clima de extrema tensión que dominaba el Atlántico Sur en 1982. En aquellos días, cualquier aeronave que apareciera sobre el océano podía transformarse, por unos minutos, en un objetivo bajo sospecha.
Hasta hoy no existen registros públicos conocidos que permitan identificar la matrícula o número de serie del Sea Harrier que interceptó al vuelo RG791 de Varig, ni tampoco precisar el escuadrón, el portaaviones de origen o el piloto de la aeronave. Lo más probable es que el interceptor perteneciera a los escuadrones 800 NAS o 801 NAS, las dos unidades de Sea Harrier FRS.1 embarcadas en los portaaviones HMS Hermes y HMS Invincible por ese tiempo.
Un dato llamativo es la posición del encuentro: 28° sur y 25° oeste, sugiere que la Royal Navy mantenía vigilancia aérea sobre una extensa región del Atlántico Sur y sobre posibles corredores aéreos provenientes del África austral. Por fortuna, el encuentro concluyó sin incidentes y el DC-10 pudo continuar su vuelo normalmente hacia Brasil.
Detalle de la aeronave* cn. 46916/202 McDonnell Douglas DC-10 - FF. 17Abr75 - PP-VMD VARIG 12Jun75, C-GBQQ Canadian Airlines 17Mar98 li. Finova Capital, N46916 Finova Capital ret. 2001 almacenado en Pinal Airpark Marana, demantelado en 2003.
