05/09/2012

Un viaje recordado

    El martes 01Dic47, a las seis de la mañana, tres aviones Douglas DC-4 aguardaban sobre la plataforma del aeropuerto de Morón para emprender una misión de singular trascendencia: trasladar a los cadetes de la Escuela de Aviación Militar en un viaje de instrucción con destino a España. Dos de las aeronaves pertenecían a la empresa Flota Aérea Mercante Argentina (FAMA), mientras que la restante formaba parte de la Fuerza Aérea Argentina. En un gesto cargado de simbolismo, los tres aparatos fueron bautizados con los nombres de las naves del primer viaje colombino: "Santa María" (LV-ABO), "La Pinta" (T-45) y "La Niña" (LV-AEU).
    Para despedir a la delegación se hizo presente el presidente Juan Domingo Perón, acompañado por altas autoridades nacionales. La comitiva estuvo encabezada por el comodoro Francisco José Vélez, director de la Escuela de Aviación Militar, y contó además con la presencia del agregado aéreo de la Embajada de España en la Argentina, coronel López Haro, entre otros invitados. Cumplidos los actos protocolares y la bendición de las aeronaves, poco después de las 6.30 horas los tres cuatrimotores iniciaron el vuelo, despegando uno tras otro desde Morón.
    La primera etapa unía Morón con Vitória, en Brasil, cubriendo una distancia aproximada de 2.300 kilómetros. Durante este tramo, el T-45 debió efectuar un aterrizaje precautorio en Florianópolis debido a un inconveniente técnico. Superado el desperfecto, la aeronave pudo reincorporarse al itinerario sin sufrir nuevas novedades. Desde Vitória, la formación prosiguió hasta Natal, distante 1.665 kilómetros, donde estaba previsto realizar el pernocte. Los dos aviones de FAMA arribaron a esa ciudad alrededor de la medianoche.
    La partida desde Natal fue programada para las 10.00 horas del día siguiente, teniendo como destino Dakar, por entonces capital del África Occidental Francesa —actual Senegal—, en un tramo de 3.026 kilómetros que incluía el cruce del Atlántico Sur.
    La última etapa del itinerario contemplaba el recorrido entre Dakar y Madrid, separados por 3.165 kilómetros, y debía concretarse el 03Dic47. Sin embargo, el retraso sufrido por el T-45 obligó a modificar el cronograma previsto, demorando la llegada de la delegación argentina a la península ibérica.
    Los diarios españoles informaban el 04Dic47 que las tres aeronaves habían aterrizado previamente en el aeropuerto de Sevilla, desde donde reanudaron rápidamente el vuelo hacia Madrid, despegando a las 13.35 horas locales. Poco antes de las 14.30 horas comenzaron a distinguirse sobre el cielo madrileño los tres cuatrimotores. Una numerosa concurrencia se había congregado para recibir a la delegación argentina. En representación del Jefe del Estado se encontraba el segundo jefe de la Casa Militar, general Franco Salgado, acompañado por diversas autoridades civiles y militares.
    A las 14.35 horas tomó tierra el «Santa María», comandado por el capitán Zanetti, quien pocos meses antes había integrado la delegación encargada de trasladar a Eva Perón durante una gira que abarcó diversos países de Europa. A bordo viajaban 35 cadetes. Quince minutos después, cuando el reloj marcaba las 14.50 horas, aterrizó «La Niña», transportando a otros 36 alumnos. Finalmente hizo lo propio el aparato 
perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina: «La Pinta», con los 21 cadetes restantes, completando así el arribo de la misión argentina a España. 
-El viaje de los cadetes argentinos tuvo amplia repercusión en los medios de la época-

    Durante su permanencia en tierras españolas, la delegación argentina fue objeto de numerosos actos protocolares y agasajos, además de participar en diversas actividades recreativas organizadas por las autoridades anfitrionas. Como consecuencia de los retrasos acumulados durante el viaje de ida, el regreso, originalmente previsto para el 07Dic47, debió postergarse hasta el mediodía del 08Dic47. Ese día, los tres Douglas DC-4 despegaron desde el aeropuerto de Barajas con rumbo a la Argentina. Poco después, a las 13.25 horas, fueron observados sobre la vertical de Sevilla, volando a una altitud aproximada de 1.500 metros.
    Un despacho telegráfico fechado en Dakar el 09Dic47 informaba que las tres aeronaves que transportaban a los cadetes habían arribado a la capital africana poco después de las 21.00 horas (hora de Greenwich). Tras un breve descanso y las tareas de reabastecimiento, reanudaron el viaje a las 3.30 horas, emprendiendo el cruce del Atlántico con destino a Natal, Brasil.
    Al día siguiente, a las 9.20 horas, la formación aterrizó en la Base Aérea dos Afonsos, en Río de Janeiro, donde fue recibida por autoridades de la Força Aérea Brasileira (FAB). Antes del aterrizaje, una escuadrilla de la FAB escoltó a los aviones argentinos como muestra de camaradería entre ambas naciones.
    A las 10.00 horas del 11Dic47, el brigadier Héctor Grisolia, agregado militar argentino en Brasil, despidió oficialmente a la delegación antes de que emprendiera la última etapa del viaje hacia Buenos Aires, expresando su deseo de que el trayecto pudiera desarrollarse "con paz y alegría".
    Tras el regreso de la delegación, el 12Dic47 el presidente Juan Domingo Perón recibió en su despacho a los dieciséis integrantes de las tripulaciones, a quienes felicitó personalmente por el exitoso cumplimiento de la misión. Durante el encuentro recordó que, al asumir el gobierno, había convenido con el entonces secretario de Aeronáutica no descansar hasta que el país contara con "mil aviones en vuelo" —SIC—, reafirmando asimismo su intención de promover nuevas misiones de similares características. El acto concluyó con unas palabras pronunciadas por el brigadier mayor Bartolomé de la Colina.
    Visto desde la perspectiva actual, un vuelo de estas características puede parecer una operación rutinaria. Sin embargo, en el contexto de 1947 constituyó una empresa de notable importancia, tanto por la complejidad técnica que implicaba enlazar ambos continentes mediante sucesivas escalas, como por el valor institucional y diplomático que representó para la aviación argentina. Aquella travesía demostró la capacidad operativa alcanzada por las tripulaciones nacionales y dejó en evidencia el creciente protagonismo que el transporte aéreo comenzaba a adquirir en el escenario internacional.

Detalle de las aeronaves que formaron parte de la travesía
LV-ABO  Douglas C-54A-5-DC cn. 10285 Flota Aérea Mercante Argentina.
* LV-AEU Douglas C-54A-15-DC cn. 10345   Flota Aérea Mercante Argentina.
* T-45 Douglas C-54A-5-DO cn. 7465  Fuerza Aérea Argentina. -ver Una cabina y su historia-.

- Bibliografía: ABC de Madrid. - La aventura de Volar - Brig. My. Rubén O. Palazzi; Aeromundial.