23 octubre 2016

Día del Aviador

El 23 de octubre se conmemora el Día del Aviador y el Día de la Fuerza Aérea Brasileña, por tal motivo acercamos desde estas lineas nuestras salutaciones. ¿Pero cual fue el origen para que fuera elegida esta fecha?.
Deberemos entonces remontarnos a otro precursor, el Ingeniero Alemán Otto Lilienthal quien durante 1896 llevó a cabo los primeros vuelos controlados con algo más pesado que el aire. Atrás ya habían quedado las leyendas del Arquitecto e Ingeniero Dedalo en su escape del Laberinto durante la civilización Minoica en la edad del Bronce entre los años 3.000 y 1.450 A.C. en el Mediterráneo, lo que demuestra que el sueño del vuelo viene de antiguo y ese episodio le costó la vida a Ícaro.
Por esos avatares políticos, algunos senáculos disminuyeron los logros y desarrollos del Ing. Lilienthal con el argumento de que su aparato no despegaba del suelo por sus propios medios.
Pasan los años y este argumento puede ser utilizado para descartar otros vuelos que quisieron ser difundidos por otras personas, por ejemplo el de los hermanos Wright, los cuales lo habrían realizado en soledad lo cual ya torna discutible su argumentación, sino que además el Flier si bien contaba con un motor... debía iniciar se vuelo impulsado por una catapulta, o sea no despegaba por sus propios medios, argumento este empleado para descartar los logros del Ing. Lilienthal.
De esta manera, muy sucintamente, llegamos al 23Oct06 en el Campo de Bagatelle en las afueras de París, donde frente a veedores del Aeroclub Francés (la primera entidad organizada para certificar y homologar los desarrollos de los más livianos que aire), y en un circuito preestablecido, con la concurrencia de centenares de Damas y Caballeros, el Ingeniero Alberto Santos Dumont, exhibe su modelo identificado como 14bis, lo pone en marcha y levanta vuelo por sus propios medios.
Este avión poseía una concepción que  podríamos definir como  muy moderna, ya que a su frente disponía de un cajón cuya orientación podía ser controlada tanto sobre el eje vertical como el horizontal, y que no sería válido definirlo en configuración Cannard. Sus alas poseían un elevado grado de diedro que facilitaba su estabilidad. El motor en popa ayudaba a la pureza de los flujos de aire sobre sus alas. Esta configuración fue empleada mucho después por el mítico Caravelle y tantos otros, contando además en sus alas con alerones. Recordemos que el Bleriot XI desarrollado posteriormente, aún alabeaba sus alas para lograr el control longitudinal. Respecta a su tren de aterrizaje era triciclo, provisto de ruedas, mientras el Flier disponía de patines, y el flujo de combustible hacia el motor se aseguraba por gravedad. En resumen, un sinfín de soluciones técnicas muy de avanzada para la época.

Carlos R. Boisen