09 mayo 2021

Don Alberto Sautú Riestra y el Fairey IIIF Corsair

Hace casi dos años Carlos Boisen, generó en quienes lo apreciábamos la nostalgia de su partida. Aun así, un día cualquiera como hoy, revisando la inmensa cantidad de material que me solía compartir, encontré un viejo e-mail donde me detallaba su eterna inquietud por las cosas. El mismo quedó en el archivo. Y por alguna razón quiso hoy que se develara.

El episodio de Don Alberto Sautú Riestra y el Fairey IIIF Corsair
En memoria del Teniente Coronel Dn. Carlos Rodolfo Doglioli

Tuve el Honor de conocer a este Caballero en May2007 cuando el destino quiso que fuera su compañero de mesa durante un almuerzo. Es en esa ocasión comenzó a relatarme historias que debieran ser divulgadas, pero que la inmensa mayoría de los habitantes de esta tierra ignoramos. Historias que hacen el valor y probidad demostrados por algunos ciudadanos, los que con su accionar ayudaron al destino y conformaron los cimientos del país. Por ejemplo Don Francisco P. Moreno, popularmente es conocido como el Perito Moreno, y de cuya amplia biografía les señalo dos episodios.
  • Año 1877: "... en la inmensa soledad, la naturaleza que te hizo, no te dio nombre: la voluntad humana desde hoy te llamará ¡Lago Argentino! Que mi bautismo te sea propicio...". Con estas palabras, Moreno le atribuye al lago el nombre que perduró a través de la historia. Además, se funda este año el Museo Antropológico y Arqueológico de Buenos Aires, sobre la base de las colecciones donadas por Moreno, quien es nombrado Director Vitalicio de la institución.
  • Año 1878: Argentina y Chile reconocen como límite de ambas naciones la Cordillera de los Andes, de acuerdo con la teoría "de las más altas cumbres", enunciada por Moreno.
Es durante la conversación con Dn. Doglioli y otras que siguieron en días posteriores que no solo me hace conocer en alas de la imaginación al Alférez de Navío Dn. Alberto Sautú Riestra, que con su accionar tuvo decidida participación en evitar una invasión en el sur del país, sino que no conforme con esto, me impulsó a investigar más profundamente que es lo que había sucedido en aquel (ahora lejano) año de 1930.
Si bien a poco de comenzar a profundizar en el tema, y gracias a Internet, pude acceder a numerosos artículos, todos ellos coincidían en los hechos fundamentales, y estos se pueden resumir en muy pocas palabras.
El Imperio Alemán solicita al Gobierno del Sr. Presidente Dn. Hipólito Irigoyen que envíe un oficial a Berlín, donde será impuesto de un plan de ataque contra la República Argentina por parte de su vecino Chile.
Al regreso de este oficial, y considerándose como no conveniente (por innumerables razones) efectuar una denuncia internacional basados en la información procedente de Berlín, se determina que la Argentina efectuará su propio reconocimiento aéreo.
Tras acordarse este curso de acción, recae en el Alférez de Navío Dn. Alberto Sautú Riestra el llevar a cabo esa misión. 
Si bien la información obtenida era amplia desde el punto de vista histórico, no lo era tanto desde el punto de vista aeronáutico ya que las fotografías que ilustraban los artículos presentaban algunas incongruencias. A título de ejemplo podríamos citar el archivo: Fairey-RepmotorLNH-1935x10 (recodificado como: UK0807B-10-Fairey-RepmotorLNH-1935x10). Se trata aparentemente de un Fairey IIIM Corsair equipado con el motor radial Armstrong Siddeley Panther IV, 560 hp, matrícula R-53, tratándose de un aparato no incorporado en la Aviación Naval en el año 1930, cosa que estaría siendo confirmada por la descripción de la fotografía, ya que el Museo de la Aviación Naval (MUAN) la data como de 1935. Otro detalle a tener en cuenta era su matrícula (R-53) la que no coincidía con la mencionada en los artículos, ya que los mismos hacían referencia a las matrículas AP-1 y AP-2.
De cualquier modo esto no debe ser considerado como una crítica hacia quién ilustró su artículo con dicho material, ya que quizás su opción de hierro fue emplear un documento de un avión de la misma familia, ante la imposibilidad de obtener las fotos originales.
Molestando a diversas personas, obtuve finalmente el acceso a parte de los documentos gráficos atesorados por el Museo de la Aviación Naval en la Base Comandante Espora, y en esa búsqueda localicé  numerosas fotografías de los Fairey IIIF Lorraine Dietrich LD-XII 450 hp. (un motor en línea) y para mayor fortuna de los hidroaviones AP-1 y AP-2 juntos, operando en un Lago del Sur y contando con limitadísimos recursos, tal como surgía de los artículos adjuntos.
Como el propósito final de la investigación era confeccionar un tríptico, el objetivo entonces fue localizar los planos de estos aparatos. Finalmente, ante la imposibilidad de obtener los originales, empleé los del Fairey III Mk.III de la Fleet Air Arm, utilizados por la Home Fleet, pero teniendo en cuenta que si bien su planeador era semejante, no así sus alas, que disponían de dispositivos hipersustentadores de borde de ataque (que en las fotografías de los nuestros no figuran), distinto el sistema de anclaje de los flotadores, etc.
O sea, ese diseño básico fue adaptado en función de lo observado en las fotografías de los Fairey IIIF que revistaron en nuestra Aviación Naval, particularmente las fotografías de los aparatos matriculados como AP-1 y AP-2. Con el esquema de pintura se procedió del mismo modo, comparé las fotografías de los AP-1 y AP-2, y los colores empleados en las maquetas en exhibición en el Museo Naval de la Nación sito en la localidad de Tigre, y el Museo Nacional de Aeronáutica ubicado en Morón, los que resultaban coincidentes. Esta es la historia de la lámina que muestra al Fairey IIIF Corsair, lo que ella representa y que tengo el honor de presentar a Uds.
Como casi todos los temas relacionados con la arqueología aeronáutica, esto no es concluyente, quedando abiertos a la incorporación de nueva información que eventualmente permita la corrección y/o ampliación del contenido del presente trabajo. Lamentablemente el Teniente Coronel Doglioli nos ha dejado hacia finales del año 2008 sin alcanzar a ver los resultados de lo que él impulsara.

Buenos Aires, Enero de 2008
Carlos R. Boisen