03 octubre 2012

Cuando Perón se tomó el "Catalina".

El viejo avión sobrevive hasta hoy. Aquí una fotografía antes de ser vendido a los EE.UU. a inicio de los 90.
A las 13.10 horas del 03Oct55, un bimotor PBY-5 Catalina, T-29 perteneciente a la Fuerza Aérea Paraguaya, despegó desde el picado Río de la Plata. Al mando de mismo se encontraba el capitán Leo Nowak, junto al teniente Ángel Souto y el subteniente Edgar Usher. Consigo llevaba a bordo al destituido Juan Domingo Perón con destino a Asunción en calidad de exiliado. Completaban la tripulación los Sargentos Escario, Díaz e Insfrán, los radio-operadores Sargentos José Moscarda y Marcial Quiñonez, y la azafata Juana Delia González Cabañas. Dos aviones de la Aviación Naval Argentina escoltaron gran parte del vuelo. El nuevo gobierno establecido permitió la salida de Perón a condición de que fuera por aire.
La partida de Perón resultó tan difícil como el final de su gobierno. Al vuelo sintéticamente narrado le habían precedido doce días de continuo bamboleo en la embarcación en la que encontró refugio -la cañonera "P-81" -, el poco descanso, y una suerte de piruetas para abordar el avión, ya que este no pudo acercarse hasta el barco, quedando a unos 200 metros. Por tal motivo, Perón y su comitiva debieron abordar un bote de goma para acercarse al Catalina. -Sabida era la aprensión del general por realizar traslados aéreos a partir de la mala experiencia vivida 1946 cuando el DC-3 en que se desplazaba sufriera una colisión en el aire con otra nave. De hecho, la mayor parte de las visitas protocolares de sus actos de gobiernos fueron realizadas en tren o por vía fluvial-.
Poco más de cinco horas de abandonar Buenos Aires se produjo el arribo a la capital guaraní. A su llegada el hidroavión contó con la escolta de aviones militares paraguayos. El mismo presidente Alfredo Stroessner salió a su encuentro en su aeronave según narraba la prensa. 
El Catalina no aterrizó en el aeropuerto de Asunción, sino en el aeródromo militar de Ñú Guazú, siendo las 17.45 horas local. El objetivo de despistar a los periodistas allí apostados había sido logrado. En plataforma fue abrazado por el presidente paraguayo y unas veinte personas. Pronto el asilado se topó con la noticia que no podía permanecer en la capital  paraguaya, la cercanía de la frontera con Argentina incomodaba a las nuevas autoridades militares, por lo que debía ser trasladado a alguna localidad del interior. La ciudad elegida fue Villarrica del Espíritu Santo.  No obstante la estadía en Paraguay sería muy corta, el 02Nov fue trasladado a Nicaragua a bordo de un Douglas DC-3. Su nuevo destino: Nicaragua, donde el propio Anastasio Somoza le diera cobijo. El piloto que efectuó el itinerario desde Asunción; a Managua, no fue otro que el capitán Leo Nowak. La totalidad de los nombres reportados en el presente escrito han muerto, mientras tanto, mientras que el veterano Catalina con el que se produjo la fuga del Río de la Plata, fue vendido por la Fuerza Aérea Paraguaya en 1998, siendo adquirido por un particular americano, que lo restauró a condición de vuelo.

Detalle de la aeronave
* cn.1737 Consolidated PBY-5A  - 48375, N4937V ZP-CBA LATN 1954, T-29 Fuerza Aérea Paraguaya Ago55, rr. 2002 (ntu)- remitido N96FP Dic93, N96UC 1996.
-Ver refencias adicionales-